El Tribunal Supremo de Justicia de Madrid acaba de multar al Servicio de Salud, dependiente de la Comunidad de Madrid por una negligencia de salud. La multa a pagar equivale a 30.000 euros a una mujer a la que le diagnosticaron tarde un cáncer de mama y al que habían confundido en su momento con una alergia.
La demandante que no ha querido publicar su nombre. Afectada por el problema de salud con el que tiene que luchar, reclama a la administración 280.000 euros por los daños morales a los que se enfrenta.
Pero ¿qué es realmente lo que ha ocurrido? La paciente de 44 años visitó en 2006 al médico y al ginecólogo porque notaba ciertos trastornos de salud, especialmente al percibir que el en pecho izquierdo tenía un bulto. El médico tras un estudio y una analítica rutinaria le recetó una crema de progesterona y la remitió al ginecólogo.
El 1 de junio, la paciente acudió al servicio de Ginecología donde no se le diagnosticó patología alguna, recomendándole que continuara con las cremas que el médico de cabecera había recetado. Sin embargo, días después, la paciente asustada y con molestias en el pecho porque el bulto no disminuía acudió de nuevo al centro de salud.
Una vez más la negligencia del ginecólogo le recomendó otra pomada y le recomendó que usara un sujetador adecuado para sus pechos.
Un año después la demandante acudió por tercera vez al médico, fue remitida al ginecólogo quien por primera vez le diagnosticó un nódulo. Días después se hizo la mamografía y una biopsia teniendo como resultado desafortunado, un carcinoma extendido en los ganglios que dio positivo para las células malignas.
En Agosto empezó el tratamiento pasando por la extirpación de la mama y sesiones de radioterapia. La defensa de la demandante asegura que en el proceso se ha producido una ” grave negligencia” por parte del centro de salud Castilla la Nueva y del Hospital de Fuenlabrada por falta de medios protocolarios para el estudio de tumoraciones de mama que provocó en la paciente “un daño” recurrente por el retraso diagnóstico.
Como conclusión de toda esta pesadilla, el Servicio de Salud debe de pagar 30.000 euros a la paciente en la que se ha dejado claro que el servicio de ginecología del hospital de Fuenlabrada “no agotó los medios diagnósticos”, lo que provocó “una dilación en el tratamiento y un desarrollo del tumor en magnitud no determinada”.
